secuencia anterior, o viceversa. En este caso, la 
cabeza sí tenía aspecto de bestia, como de dragón 
.cabezas (6, 7, 8 y 9).: la boca se sugería en la 
sombra central del tramo arrastrado de la roja 
capa; más arriba, a la altura de las rodillas, se 
sugerían las fosas nasales; y más arriba se sugería 
la secuencia de ojos. Tras la Virgen, desde lo alto 
de un sencillo banco, caía un tapiz que también 
podía añadirse como indumentaria de las cabezas 
en las dos secuencias, pues parecía descender por 
detrás del turbante, a lo jenízaro 1814: el tapiz, más 
estrecho que el banco, cubría el respaldo, el 
asiento y parte del suelo, dejando visible a ambos 
lados la parte del banco no cubierta, amén del 
bonito paisaje campestre y marítimo visible en la 
mitad superior de la obra, tras el banco; y 
mostraba motivos florales, en blanco y negro. Al 
hacer descender los ojos de estas cabezas hasta 
los pies del tapiz, adquirían tintes tétricos: la 
orientada hacia la esquina derecha semejaba un 
cráneo, símbolo de la Muerte (10); y la orientada 
hacia la izquierda animalizaba aún más su rostro 
de dragón .encarnado en el vestido, encarnado 
de color, ergo, encarnado en el color., 
erigiéndose así en símbolo del diablo (11), con 
hocico en la arrastrada capa, e incluso en el suelo 
de mármol, por el que se desplazaba, haciendo 
con ello girar la cabeza (12). Ante el Niño Dios, 

1814 wiki

la Muerte se sentía abatida, despreciada, a los 
pies de su caballo (13), un caballo enroscado a la 
Virgen como el Diablo se enroscaba al árbol del 
conocimiento del bien y del mal esculpido tras 
Eva, en la columnilla de la derecha. El caballo de 
la Muerte, ataviado cual caballo de carroza 
funeraria, le mordía el brazo izquierdo a la 
Virgen: pobre ignorante, ¿qué daño le iba a hacer 
a la Virgen? En este contexto, las vestiduras 
parecían simbolizar el pecado, del que el Niño 
Dios nacía libre, que por algo se mostraba 
desnudo, vestido sólo de su blanca piel, tan 
uniforme como luminosa, propiedades en todo 
opuestas al variado color, la multitud de pliegues 
y los complicados dibujos de las telas, símbolos 
todos de la belleza banal. El universo material 
viste al universo espiritual. Los seres humanos 
son pliegues de la materia, arrugas de pecado que 
hay que planchar con una plancha divina. Frente 
al diablo encarnado .en las vestiduras, en las 
apariencias, en lo transitorio 1815 (por ser fruto de 
pliegues, de sombras, de luz reflejada). aparecía 
Dios encarnado en Niño. ¿Estaba, con esto, 
sugiriendo el pintor que se despojara de sus 
vestidos a la Virgen? ¿Sugeriría, el cuerpo 
desnudo de la Virgen, una Iglesia pura, la Iglesia 
de Cristo, una Iglesia que habría sido revestida 
con el tiempo por el Diablo, la Muerte y el 

1815 Hebreos 1, 10-14 vatican:[español latín] latinvulgate biblos
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