
lujuria., pintada en torno al culo que defecaba monedas, en el panel derecho, y entorno al culo adornado con flores .rosa i cul 1781., en el panel central. Hasta la serpiente enroscada en el tronco del árbol del conocimiento del bien y del mal, en el panel izquierdo, podía relacionarse con la venda anudada al herido tronco de la figura hueca, en el panel derecho. Uno de los ejemplos más claros de unión de contrarios se sugería con una ficticia línea horizontal: la línea cruzaba el tríptico de lado a lado para unir los ojos de Dios Hijo, en el panel izquierdo, con los del gigantesco pájaro en su trono, en el panel derecho. Desafortunadamente, la imagen digital que ofrecía el Museo del Prado estaba algo inclinada hacia la izquierda, y los paneles laterales tampoco parecían alineados con el central, sobre todo en la parte superior, donde había aumentado la distancia entre los paneles, quizá debido al peso. Para obtener, en estas condiciones, una buena referencia de línea horizontal en la parte inferior, había que unir con una línea recta las dos esquinas inferiores del tríptico y utilizar esta línea para establecer la relación. En cualquier caso, y dejando a un lado las pequeñas diferencias, la intención del Bosco, en cuanto a la confrontación de contrarios, parecía evidente, más aún teniendo en cuenta la temática de la obra. En el Edén del 1781 google:[1 2] wiki

panel izquierdo el paisaje relucía como nuevo, la tierra se cubría de verde, los bosques se erigían frondosos, el agua fluía fresca y limpia, como el aire, y las construcciones parecían fruto de la naturaleza. En el panel derecho ocurría todo lo contrario: la tierra, marrón y árida, carecía de vegetación; el ambiente era infernal; no había animales sino bestias; las aguas eran aguas fecales, cuando no heladas y sin vida; y no existían construcciones naturales, sino humanas, y completamente destruidas. En el panel izquierdo reinaba un Dios creador; en el panel derecho reinaba un infierno de destrucción. La bendición que Dios otorgaba a Adán y Eva, en el paraíso del panel izquierdo, se transformaba en apocalíptico castigo, en el panel derecho. El canto a la vida, en el Génesis, se transformaba en un canto a la muerte, en el Apocalipsis. El paraíso del bien, en el panel izquierdo, se transformaba en un infierno apocalíptico, en el panel derecho. Todo esto sugería que la riqueza significativa de la obra de arte fue una gran prioridad para el Bosco, si no la primera. Y para ejemplo, El jardín de las delicias, que sustenta su significación sobre sólidos cimientos, incólumes al paso del tiempo: del Génesis al Apocalipsis, toda la Biblia, ahí es nada. El barco capitaneado por quien hoy interpreta El jardín de las delicias navega por un fantástico e ilimitado océano de referencias magistrales en eterna calma. Qué mejor manera