crítico, no crea, sino que se limita a interpretar la 
Creación, ansiando comulgar con la gracia del 
Creador. Y bien cierto es que el crítico, por 
naturaleza, se equivoca al interpretar la creación 
del artista, si bien su error es minúsculo en 
comparación al error que comete el religioso, en 
su deseo de interpretar la creación de Dios; 
porque una obra de arte es, al fin y al cabo, un 
simple objeto limitado en el espacio y en el 
tiempo, para nada comparable con la inmensidad 
y complejidad del universo en el que existe. Aun 
así, no se le puede reprochar ni al crítico ni al 
religioso su amor a la verdad, su afán por 
acercarse a ella, aun siendo inalcanzable. Pero sí 
que se les puede reprochar el desmedido amor a 
su verdad, es decir, a la defensa y ensaltación 
desmedida de su verdad, aun en contra de la 
verdad, algo que, si bien en el mundo del arte no 
tiene mayores consecuencias, sí que las tiene .y 
muy graves. en el religioso. El mundo real está 
lleno de problemas, necesitado de inteligencia 
que ayude a resolverlos. Lástima que aún existan 
profesiones que echen a perder tanto talento y 
dinero público. Y no puedo excluir de esa cesta 
mis huevos, que tampoco es que pudieran ponerse 
como ejemplo de productividad. Son cosas que 
pasan, sobre todo cuando quienes opinan de arte 
no pintan nada en esta vida.

IMÁGENES ESPECULARES OPUESTAS 

Los dos paneles laterales de El jardín de las 
delicias se erigían cual complejas imágenes 
especulares, conceptualmente opuestas, como 
espejos que reflejaran lo contrario de lo que ven: 
la fuente de la vida .fons vitae., en el panel 
izquierdo, se transformaba en árbol de la muerte, 
en el panel derecho; y el árbol de la vida, en el 
panel izquierdo, se transformaba en fuente de la 
muerte .fons mortis., en el panel derecho. Por 
un lado, en el centro del panel izquierdo, se erigía 
la fuente de la vida, de color de rosa, con un 
agujero en su centro; y por otro lado, en el centro 
del panel derecho, se hundía la fuente de la 
Muerte .el pecado 1769., hasta la gorra de tanta 
gaita rosa, y con un agujero en su centro, y con 
forma de árbol seco, hueco y muerto, por carecer 
del agua de la fuente de la vida. El árbol de la 
vida, el árbol que proveía el alimento de la vida a 
Adán y Eva en el jardín del Edén, y que el Bosco 
pintó con forma de drago, se transformaba al 
reflejarse, de proveedor en consumidor: de 
suministrador de alimentos para el ser humano, se 
transformaba en consumidor de seres humanos 
como alimento. Los detritus de la inhumana 
digestión caían como gotas de la fuente de la 
muerte; caían a un pozo negro, unido por la 
misma relación especular y antagónica con su 

1769 Romanos 6, 23 vatican:[español latín] latinvulgate biblos
15 -2 -1 -1 +1 +1 +2 15 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?search=romanos%206&version=NVI http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PXP.HTM http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_nt_epist-romanos_lt.html#6 http://www.latinvulgate.com/lv/verse.aspx?t=1&b=6&c=6 http://biblos.com/romans/6-23.htm