
oficial. aparecería separada de su cuerpo en el panel central de El carro de heno. Este mismo paralelismo visual, convenientemente amplificado, permitía relacionar, con el panel central y con el panel derecho, la cabeza (9) de la Muerte y la cabeza (10) del Hades .o Infierno., respectivamente. Desde este nuevo punto de vista, el panel central representaría el interior de la cabeza (9) de la Muerte, cuyo subconsciente, o su conciencia, ahora cabeza (1), soñaba o imaginaba el mundo tras el pecado original, simbolizado en la copa del árbol del conocimiento del bien y del mal, copa que se proyectaría en todo el panel central. El contexto permitía incluso que la cabeza (1) siguiera representando la cabeza de Dios: la Muerte soñaba la traición del ser humano a Dios, ante la cara de Dios, sobre la cara de Dios. La cabeza (10) del Hades .o Infierno., tras el árbol del conocimiento del bien y del mal, se proyectaría en el panel derecho, en la cabeza de la figura hueca, situada tras el gigantesco árbol hueco y seco. En cualquier caso, era de admirar el ingenio con que el Bosco conectó entre sí dos símbolos de una oreja .uno en el panel izquierdo, en la cabeza (9); el otro en el panel central, en la cabeza (1). para construir la interpretación del tríptico. Lógico parecía ahora que el Bosco hubiera pintado dos gigantescas y reales orejas

pegadas la una a la otra en el panel derecho, a la misma altura que las dos orejas de la cabeza (1). La relación posicional me pareció tan evidente que no pude evitar pensar si no estarían también interconectadas entre sí las dos orejas de la inmensa cabeza (1). Analicé las dos construcciones que daban forma a las orejas. Busqué algún paralelismo, con fines interpretativos. De nuevo, el Bosco volvió a sorprenderme: sí existía un paralelismo, e interconectaba a los humanos con los primates. Las humanos aparecían bajo la oreja de la izquierda, oreja derecha de Dios; y los monos aparecían bajo la oreja de la derecha. ¿Estaría el Bosco, con este paralelismo, especulando sobre el origen del hombre? Quién sabe. Quizá el Bosco fue un visionario, un adelantado a su tiempo, un protoantropólogo que llegó a intuir el origen de la especie humana tres siglos antes de que naciera Charles Darwin 1767. Pero también existía otra explicación más acorde a la lógica del genio: en el panel izquierdo había un mono, uno y sólo uno, sentado sobre un elefante, el único de la tabla. No pude evitar sonreír. ¿Quién sino el elefante podía presumir de poseer las mayores orejas de la naturaleza? ¿Qué mejor manera de confirmar la existencia de la cabeza (1) que situar, a la altura 1767 Charles Robert Darwin (Shrewsbury, 1809 R Kent, 1882). wiki darwing-online bbc google:traductor