
Tenía sus imaginativas alas extendidas, y una larga y adornada cola, y tres cabezas, y apuntaba con sus tres picos al suroeste, al sureste, y al noreste. El ave parecía proyectarse en la bestia con pico de ave, encerrada en el yelmo, en el panel derecho. Del espinoso alto del yelmo 1764 colgaba un pie arrancado de su cuerpo, a juego con la mano arrancada en bendición, símbolos que bien podrían apuntar a los miembros de Jesús atravesados por los clavos de la crucifixión. Las tres cabezas del ave pudieran quizá remitir a los tres paneles del tríptico, como si con ello el Bosco pretendiera señalar a la parte inferior del panel izquierdo, a la parte inferior del panel derecho .cabezas y escenas simétricas, de sentido opuesto., y a la parte superior del panel central .cabeza superior., pues en esa dirección apuntaban sus picos, conectando así a Dios Hijo con su personaje vestido como él, al otro extremo del tríptico, y a ambos con la cabeza (1) de Dios, en la parte superior del panel central. Y creí ver, en el ave de tres cabezas, la crin y la cabeza de un pollino de ojos cerrados, fosas nasales en los ojos de las dos cabezas inferiores del ave .cabeza (50). y abismal boca en el estanque. Las tres ranas, sobre el verde del panel derecho, entre las extrañas aves, se proyectaban en las ranas del panel derecho. 1764 Efesios 6, 11-17 vatican:[español latín] latinvulgate biblos

Todas estas referencias parecían claves destinadas a enriquecer la interpretación del tríptico, que en su interpretación más evidente sugería que la vida no ha sido concebida con fines hedonistas, y que la insensata búsqueda del placer a través de los sentidos, tal y como parecía proponer el panel central, conducía, o recibiría su correspondiente castigo, al final de los tiempos, en el panel derecho. Un animal, el caballo, que en el panel central se multiplicaba para formar parte de la cabalgata circular del placer, era la llave que abría la puerta a la interpretación del carrusel del tormento, cuyos horrores se mostraban en el panel derecho, carrusel en el que también participaba el animal, simbolizado por su cráneo. Las figuras humanas obligadas por las bestias a dar vueltas al son de la gaita, sobre la plataforma circular aposentada sobre la cabeza de la figura hueca, insistían en este significado. También se daba una correspondencia espacial y temática entre la parte derecha del panel central y la parte derecha del panel derecho: en el panel central, bajo los árboles frutales plantados en el extremo oriente, a la misma altura que las gigantescas aves agrupadas en el extremo occidental, un grupo de tres hombres desnudos recolectaban frutos de los árboles e incluso de una gigantesca fresa, y los compartían con sus parejas, tres mujeres, también desnudas. Esta plácida escena de merienda campestre contrastaba