
cabeza de Dios Hijo con el ojo derecho de Dios Padre, y otra que uniera el ojo derecho de Dios Padre con la cabeza del mochuelo, de manera que, al trasladar estas dos líneas juntas, trasladando de una pupila a la otra el vértice en la pupila de Dios Padre, la primera línea pasara por la cabeza del cárabo, y la segunda pasara por la cabeza del hombre vestido como Dios Hijo, de pie en la esquina inferior derecha del panel derecho, sugiriendo las dos líneas, y en ambos casos, el campo visual del ojo, comprendido entre la nariz y la oreja correspondiente, unos 99 grados. ¿Tenía alguna implicación contraria a la fe cristiana que el Bosco utilizara a un cárabo y a un mochuelo .dos rapaces nocturnas. para relacionar los ojos de Dios Hijo en el panel izquierdo con los ojos de Dios Padre, en el panel central? A mí me pareció que no. Intuía que el Bosco deseaba con ello insistir en el concepto de Dios como Ojo que todo lo ve, Ojo que constantemente acecha al pecado, en la oscuridad del espíritu, donde el pecado se siente como en su propia casa: ¡Agüita, agüita! ¡El Señor está mirando! Cave, cave, dominus videt.

escribía el Bosco de forma explícita sobre la pupila del Ojo de Dios en la Mesa de los pecados capitales 1757. 1757 Mesa de los pecados capitales (finales del siglo XV; óleo sobre tabla; 120 cm × 150 cm), de Hieronymus Bosch, Museo Nacional del Prado (P02822), Madrid. patrimonionacional museodelprado:[obra El Bosco] wiki:[obra El Bosco] #ahsBOSCOmesa 1758 google:[imágenes web] M El Bosco insistía en pintar en El jardín de las delicias objetos iguales en esencia pero de tamaño claramente dispar. Por algún motivo situó en la misma vertical algunas de estas parejas de objetos. En el panel derecho había libros, orejas, dados, cuchillos, patines e incluso cartas sujetas a esta extraña relación. Desde la esquina inferior izquierda del panel tracé una línea que fue uniendo los objetos superiores hasta acabar en la esquina inferior derecha, y luego realicé el recorrido inverso pero uniendo los objetos inferiores. Las dos líneas formaron la letra «M» 1758. Hubiera intención o no, ahí estaba la inicial de Mors, la Muerte, réplica gigantesca de la minúscula «M», minúscula en comparación, grabada en la hoja de ambos cuchillos.