efecto de sus actos, y la otra contemplase la causa, 
como en un espejo moral. Este sorprendente 
recurso apoyaba de forma implícita la dualidad 
simbólica de las formas, es decir, que un 
personaje o elemento de un panel pudiera sugerir 
un simbolismo y su opuesto. El Bosco hacía 
explícitamente visible en algunos casos esta 
dualidad al abrir el tríptico, momento en el que 
una misma figura se separaba en dos .al 
separarse el tiempo, por separarse el espacio. y 
mostraba sus dos interpretaciones, a modo de 
causa y efecto, cada cual en su panel. Con esto, el 
Bosco parecía sugerir que lo mismo había de 
pensar de otras figuras, aunque no se desdoblaran, 
que no podían desdoblarse explícitamente todas 
por no ser este el objetivo del tríptico. Estas dos 
escenas simétricas, en torno a la mujer, parecían 
componer una especie de alegoría escatológica de 
la belleza. La belleza, indisociablemente unida a 
la búsqueda del placer sexual, mostraba así sus 
dos facetas: una en el panel central .la cara de la 
soberbia, en busca del placer de la lujuria., y la 
otra en el panel derecho .la cruz del castigo a 
estos pecados capitales.. Las dos escenas 
simétricas eran lo suficientemente explícitas 
como para incluir todo tipo de relaciones sexuales 
e incluso los medios a los que recurría la belleza 
para conseguir su objetivo .vestidos, perfumes, 
adornos….. En este sentido, el panel derecho

representaría los castigos asociados a los pecados 
cometidos en el panel central. 

OJOS Y RAPACES NOCTURNAS 

Y fue entonces cuando, al fijarme en Dios Hijo, 
en el panel izquierdo, di con otra línea más 
encaminada a confirmar la existencia de la 
gigantesca cabeza (1) de Dios Padre, en el panel 
central. Uní con una línea recta los ojos de Dios 
Hijo y los del cercano cárabo, en el panel central; 
y extendí la línea hasta el otro extremo del panel: 
la línea llegó hasta los ojos del mochuelo. La 
exactitud no dejaba lugar a dudas respecto a la 
intencionalidad: aquella línea no podía ser 
fortuita; el Bosco la debió de trazar a conciencia; 
porque era la única línea que podía completar la 
relación perfecta que se establecía entre los ojos 
de Dios Padre y los de Dios Hijo, a través de tres 
líneas rectas principales. La dirección de la 
primera línea la determinaban el ojo derecho de 
Adán .y también el izquierdo, pues se orientaba 
de perfil. y el de Dios Hijo, ambos en el panel 
izquierdo: si se prolongaba, la línea llegaba hasta 
el ojo derecho de Dios Padre, en el panel central. 
Desde allí salía la segunda línea, paralela al borde 
del arroyo; y llegaba hasta el ojo derecho del 
mochuelo .o al izquierdo, pues la diferencia era 
mínima. en el extremo derecho del panel central. 
Y desde allí salía la última línea, que pasaba por 
los ojos del cárabo en el extremo izquierdo del
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