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escenas de un panel en su panel contiguo. Una de estas relaciones, tan escatológica como evidente, relacionaba el panel derecho con el panel central: al cerrar el panel derecho sobre el panel central se hacía coincidir el ano que expelía monedas bajo el trono del gigantesco pájaro, en el panel derecho, con el ano que expelía flores en el panel central, o que las recibía como adorno, en alegoría al olfato y los perfumes, y a los grandes negocios florales. Y no era esta la única relación entre ambas tablas, justo en el entorno de esta localización. La mujer sentada bajo el fogoso toldo del trono, en el panel derecho, sugería la imagen especular de otra mujer, en la misma horizontal y a la misma distancia del marco, pero en el panel central, donde cubría toda su cabeza con una flor cónica y semitransparente, a modo de velo. Incluso los dos hombres que la flanqueaban, en el panel central, instaban a ser identificados con las dos bestias que flanqueaban a la mujer en el panel derecho. Hasta el trono y el gigantesco pájaro .devorador de hombres. en él sentado, en el panel derecho, estaban latentes en el panel central, en forma de casetas y gigantesco pájaro .alimentador de hombres.. Todas estas figuras, imágenes especulares las unas de las otras, de similar dibujo y antagónico concepto, aparecían en esas precisas posiciones dentro de sus paneles para que, al cerrar el panel derecho sobre el central, las dos escenas se mirasen entre sí, y una contemplase el

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efecto de sus actos, y la otra contemplase la causa, como en un espejo moral. Este sorprendente recurso apoyaba de forma implícita la dualidad simbólica de las formas, es decir, que un personaje o elemento de un panel pudiera sugerir un simbolismo y su opuesto. El Bosco hacía explícitamente visible en algunos casos esta dualidad al abrir el tríptico, momento en el que una misma figura se separaba en dos .al separarse el tiempo, por separarse el espacio. y mostraba sus dos interpretaciones, a modo de causa y efecto, cada cual en su panel. Con esto, el Bosco parecía sugerir que lo mismo había de pensar de otras figuras, aunque no se desdoblaran, que no podían desdoblarse explícitamente todas por no ser este el objetivo del tríptico. Estas dos escenas simétricas, en torno a la mujer, parecían componer una especie de alegoría escatológica de la belleza. La belleza, indisociablemente unida a la búsqueda del placer sexual, mostraba así sus dos facetas: una en el panel central .la cara de la soberbia, en busca del placer de la lujuria., y la otra en el panel derecho .la cruz del castigo a estos pecados capitales.. Las dos escenas simétricas eran lo suficientemente explícitas como para incluir todo tipo de relaciones sexuales e incluso los medios a los que recurría la belleza para conseguir su objetivo .vestidos, perfumes, adornos….. En este sentido, el panel derecho

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