
quisiera trasmitir, y la que le llevó a ilustrar la perspectiva y no a pintarla; porque de esta forma establecía otra clave más que sugería el porqué de los gigantescos elementos del panel derecho del tríptico. Cuanto más se aleja uno de la mano de Dios, mayor es el pecado, el sufrimiento y la muerte. Entre las dos ballestas, sobre la figura hueca, aparecían dos gaitas: una pequeña, pintada en la bandera en lo alto de la rama de la que colgaba la primera ballesta; la otra gigantesca y real, sobre la plataforma circular que sostenía sobre su cabeza la figura hueca. El Bosco parecía así apuntar de nuevo a las ballestas, a su perspectiva; porque la bandera sugería el cristal, lienzo y plano de la pintura sobre el que se proyectaba la gigantesca gaita. Y aún vi otra pareja de instrumentos hermanos, de distintas dimensiones. El gigantesco laúd, en el panel derecho, tenía su equivalente frutal en el panel central, en la esquina inferior izquierda, en un delicioso laúd de dimensiones normales, también dorado, adornado ahora de flores, en manos de un hombre desnudo que giraba la cabeza hacia su izquierda para mirar hacia el panel derecho, hacia el gigantesco laúd del Infierno. Y aún distinguí a durísimas penas otro laúd, más bien sus restos, tan desgastado por el tiempo estaba el pobre. Aparecía en manos de una bestia igual de desgastada, apostada de pie en lo

alto de la gigantesca gaita. Y bien que hacía fuerza la muy bestia, con su pierna derecha, para doblar el puntero. Y bien que parecía pasarlo la muy bestia tocando su laúd. Al fijarme en la escena pintada en el interior de la figura hueca, me vino a la cabeza la Última Cena 1746, de Leonardo da Vinci. Como en la Última cena de Leonardo, la escena en el interior de la figura hueca mostraba un grupo de tres comensales en el extremo izquierdo de una mesa. En el panel derecho de El jardín de las delicias, la figura hueca, con forma de huevo roto, orientaba su oquedad en la misma dirección que sugerían las ballestas, hacia la figura de Jesús en el panel izquierdo, que desde allí presidía .prefigurándola. la Última Cena en el interior de la figura hueca, símbolo también del cená- culo de Pentecostés. Y en el panel central, a orilla del río de lágrimas, en la mejilla derecha de la gigantesca cabeza (1) de Dios Padre, vi un gigantesco huevo roto, a imagen y semejanza del cuerpo de la figura hueca. Y en él entraban doce hombres salidos de las aguas, todos desnudos. 1746 L'Ultima Cena (hacia 1498), de Leonardo di ser Piero da Vinci (Vinci, 1452 R Amboise, 1519), Chiesa di Santa Maria delle Grazie, Milán. wiki cenacolovinciano google:traductor El Bosco ilustró el concepto de perspectiva tal y como se hacía hoy en día: interponiendo entre el ojo del observador y la escena real el