
desplegadas y sobre una puerta abierta; el Bosco pintó el yelmo, pero no desplegó las alas del ave de la imaginación sino que las encerró con el ave en el yelmo. Y si colocó la firma de Durero en las profundidades del infierno del panel derecho .como si la imaginación hubiera muerto., fue para situar la suya en las alturas del cielo del panel izquierdo, en el paraíso, lugar en el que el Bosco parecía simbolizar la resurrección del espíritu de la imaginación, con forma de cientos de aves fénix que renacían y salían de su sepulcro nido, abierto de par en par, quitada la piedra que lo cerraba; y las aves desplegaban sus alas para volar entre construcciones y firmar así la obra. El jardín de las delicias ilustraba la historia del mundo desde otra perspectiva. Las ballestas ilustraban la perspectiva en punto de fuga único. El espejo convexo, la perspectiva esférica. La disposición de los personajes, la perspectiva aérea, también denominada «a vista de pájaro»… Hasta la inmensa cabeza de Dios Padre, en el panel central, parecía dibujada en perspectiva, lineal, que recto es el Señor. Todas las perspectivas tenían su sentido; todas aportaban un profundo simbolismo. DEFINITOR Pero el Bosco fue aún más lejos y colocó sobre la cabeza de la figura hueca una plataforma circular, quizá en alusión al instrumento

inventado por Leon Battista Alberti, en su tratado De statua, de 1464. Y aunque se trataba de una idea del todo insólita, que incluso convertía a la figura hueca en símbolo del mismísimo Leon Battista Alberti con su instrumento en la cabeza .la imaginación ha muerto., después de considerar por un momento si no sería un disparate, acabé por concluir que la idea tenía que ser cierta, pues del disparate a la genialidad hay tan solo un paso, el de la intención, y no me cabía duda de que el Bosco obró con toda la intención de este mundo y buena parte de la del otro. El instrumento, denominado definitor 1740, consistía en una especie de amplio círculo graduado que el escultor debía fijar horizontalmente sobre la cabeza de su modelo, o en su punto más alto. Sujeta al centro del definitor se disponía una larga barra radial que se podía girar cual minutero. La barra se extendía más allá de los límites de la superficie circular, y servía a su vez de carril para unas piezas que era posible desplazar, alejándolas del centro o acercándolas a él. De cada pieza colgaba una larga cuerda que finalizaba en un peso a modo de plomada. El escultor podía determinar cualquier punto de su modelo girando la barra y acercando o alejando la plomada hasta que tocara el punto elegido. La figura hueca del panel derecho de El jardín de las delicias parecía 1740 wiki