haciendo coincidir la base con la primera línea, 
comprobé que no era así, pues las dos líneas 
formaban un ángulo obtuso. Pero he aquí que al 
seguir la trayectoria ascendente y perpendicular a 
la primera línea, según el plano, quedé perplejo al 
comprobar que todas las escenas por las que 
pasaba tenían un mismo denominador común: la 
línea atravesaba todos los traseros visibles que 
encontraba en su camino, llegando incluso a 
marcar el del hombre con el pífano allí metido. Se 
me ocurrió entonces que quizá el Bosco había 
obtenido estas dos líneas rotando las otras dos. Y 
para probarlo puse el plano sobre las dos líneas 
que unían el pájaro, la jarra y el cuchillo 
superiores, y marqué sus longitudes, y luego 
trasladé el plano hasta hacer coincidir su base con 
la primera línea del segundo caso, entre el pájaro 
y la jarra inferiores. Y entonces comprobé con 
asombro que la primera línea rotada llegaba 
exactamente desde el ojo del pájaro inferior hasta 
la jarra inferior, desde donde nacía la segunda 
línea rotada, que iba a morir en el cuchillo 
inferior, justo a la altura de la rabadilla de la 
persona desnuda y atenazada entre la inmensa 
lengua y el enorme cuchillo, persona de la que 
solo se veían su trasero y sus piernas. La línea 
llegaba justo hasta la punta de la lengua. 

Probé a cerrar el dibujo uniendo entre sí, por un 
lado, los extremos de las líneas que llegaban a los 
cuchillos y, por otro, los extremos de las líneas

que llegaban a los ojos de los pájaros. El dibujo 
dio forma a una letra jota, como la jota del 
Guernica, indicativa allí de que el hombre en el 
suelo, con una espada en su mano, también era 
símbolo de Jesús. En la parte inferior del panel 
derecho de El jardín de las delicias también había 
un hombre en el suelo, con una espada en la mano, 
y en una posición similar a la de crucifixión. 
Curiosamente, la línea superior de la jota, entre la 
eme del cuchillo superior y la punta de la lengua, 
se cruzaba en un mismo punto con la diagonal 
secundaria y con la línea que unía las puntas de 
los cuchillos, sobre la boca de la figura hueca. 
Las dos primeras líneas se cruzaban en ese punto 
enmarcando la nariz y los ojos de la enorme 
figura hueca como las diagonales de los paneles 
agrupados enmarcaban la nariz y los ojos de la 
enorme y divina cabeza (1), en el panel central; la 
tercera línea vertebraba el rostro de la figura 
hueca. 

Pero la verdadera sorpresa surgió al unir los 
ojos de los dos pájaros. Primero noté que la línea, 
si se extendía hacia abajo, llegaba hasta los ojos 
de la mujer en la cueva. Luego, al extender la 
línea hacia arriba, comprobé atónito que la línea 
también llegaba hasta la pupila de la construcción 
símbolo del ojo derecho de la cabeza (1). 
También noté que el único ojo visible .el 
izquierdo. del pájaro superior aparecía en la 
misma vertical que el ojo derecho de una rapaz
15 -2 -1 -1 +1 +1 +2 15 -2 -1 -1 +1 +1 +2 147 147