y los ojos de los cuatro hombres con los que se 
cruzaba en su camino. Curiosa referencia a los 
sentidos. 

El pájaro, la jarra y el cuchillo inferiores 
también se prestaban a unirse con dos líneas. La 
primera de ellas me pareció curiosa: el Bosco 
parecía facilitar un punto intermedio de referencia 
para su trazado. Al no ser la jarra un punto, como 
sí lo era el ojo del pájaro, el final de la primera 
línea recta quedaba indefinido, por lo que la línea 
podía finalizar en muchos puntos de la jarra. El 
Bosco parecía resolver este dilema aportando un 
claro punto de referencia intermedio, donde el 
estilete atravesaba la mano del hombre desnudo, 
de espaldas al tablón rectangular. De esta manera, 
la primera línea podía resolverse uniendo el ojo 
del pájaro con este punto de referencia, y 
extendiendo luego el trazo hasta llegar a la jarra. 
Curiosamente, la línea también pasaba por los 
ojos .alineados en esa misma dirección. de las 
dos personas en el fondo de la cueva, tras el 
andrógino acodado en la entrada. Sin embargo, la 
segunda línea, la que salía desde la jarra hasta la 
eme mayúscula grabada en la hoja del cuchillo, 
no parecía ser tan especial. Por un momento 
pensé que sí lo era, pues me pareció 
perpendicular a la primera, imitando así la forma 
tan peculiar que servía para unir los tres 
elementos superiores. Sin embargo, al utilizar 
como escuadra la esquina del plano del museo,

haciendo coincidir la base con la primera línea, 
comprobé que no era así, pues las dos líneas 
formaban un ángulo obtuso. Pero he aquí que al 
seguir la trayectoria ascendente y perpendicular a 
la primera línea, según el plano, quedé perplejo al 
comprobar que todas las escenas por las que 
pasaba tenían un mismo denominador común: la 
línea atravesaba todos los traseros visibles que 
encontraba en su camino, llegando incluso a 
marcar el del hombre con el pífano allí metido. Se 
me ocurrió entonces que quizá el Bosco había 
obtenido estas dos líneas rotando las otras dos. Y 
para probarlo puse el plano sobre las dos líneas 
que unían el pájaro, la jarra y el cuchillo 
superiores, y marqué sus longitudes, y luego 
trasladé el plano hasta hacer coincidir su base con 
la primera línea del segundo caso, entre el pájaro 
y la jarra inferiores. Y entonces comprobé con 
asombro que la primera línea rotada llegaba 
exactamente desde el ojo del pájaro inferior hasta 
la jarra inferior, desde donde nacía la segunda 
línea rotada, que iba a morir en el cuchillo 
inferior, justo a la altura de la rabadilla de la 
persona desnuda y atenazada entre la inmensa 
lengua y el enorme cuchillo, persona de la que 
solo se veían su trasero y sus piernas. La línea 
llegaba justo hasta la punta de la lengua. 

Probé a cerrar el dibujo uniendo entre sí, por un 
lado, los extremos de las líneas que llegaban a los 
cuchillos y, por otro, los extremos de las líneas
15 -2 -1 -1 +1 +1 +2 15 -2 -1 -1 +1 +1 +2