1086

dibujar a una bestia, finalizar una espada, traspasar al hombre desnudo y crucificado en el arpa, colocar el eje de la gigantesca llave colgante, situar a un hombre desnudo a punto de ser ajusticiado sobre una escalera, situar a otro hombre sobre otra escalera o colocar un punto de luz en la oscuridad del tétrico paisaje, en lo alto del panel. Si los ojos de quien contemplara el tríptico recorrieran esa vertical, o cualquier otra línea de referencia de este tipo, se encontrarían con elementos que le ayudarían a intuir la composición de la obra, e incluso a construir relatos, a la vez que dirigirían la atención hacia otros elementos en otras direcciones, sugiriendo formas de navegar por la pintura. Seguí escudriñando el tríptico. Me llamó la atención la curiosa forma en que parecían relacionarse tres pares de objetos, a saber, los dos gigantescos cuchillos en el panel derecho, dos jarras a los pies del panel derecho, y dos pájaros en la esquina inferior derecha del panel central. Los dos pájaros, de dimensiones normales, se alineaban en la misma vertical, el de arriba con la cabeza orientada hacia el suroeste, el de abajo orientado hacia el noreste, ambos en una ovalada y punteada urna cristalina, sobre un pedestal junto a la cueva. Las dos jarras también se alineaban en la misma vertical, una en manos de la mujer con el dado en la cabeza, la otra en el suelo, si bien se distanciaban entre sí algo más que los pájaros, y

1087

orientaban su boca a la inversa que los pájaros. Los dos enormes cuchillos, más arriba, flanqueaban a la figura hueca orientando sus puntas igual que las jarras, con el filo hacia el interior. Las posiciones y orientaciones de estos pájaros, jarras y cuchillos no daban la impresión de haber sido elegidas al azar, y prueba de ello era que el Bosco incluso parecía sugerir que habían de unirse las seis imágenes con rectas, a tenor de lo curioso de las trayectorias de esas rectas. El pájaro, jarra y cuchillo superiores se unían con dos rectas que, curiosamente, formaban entre ellas un ángulo recto, puesto que la primera línea era horizontal y la segunda vertical, como en una jota. La primera línea salía del ojo del pájaro y llegaba a la jarra a la altura de los dados y dedos de la mano arrancada en bendición. La segunda línea, con su origen en el final de la línea anterior, ascendía atravesando el dado mayor, la ballesta de la izquierda y la eme mayúscula grabada en el cuchillo. La intencionalidad me pareció inequívoca. Aun así, el Bosco dejó otras señales: la primera línea, extendida hacia la derecha, llegaba hasta el centro del sello de la carta mayor, sobre la cabeza de hombre vestido de rojo claro tirando a rosa, atravesando antes un estómago que explotaba de hambre. Y si se trazaba una línea horizontal desde el sello de la carta pequeña, la línea atravesaba consecutivamente el pensamiento, la boca, el oído

15 -2 -1 -1 +1 +1 +2 15 -2 -1 -1 +1 +1 +2