
aparato reproductor femenino 1728, con su esférico ovario, su curva trompa de Falopio, su abultado útero y su cilíndrica vagina. 1728 wiki En el panel derecho, bajo el enorme pájaro sentado en su trono, la mujer con la rana en el pecho adoptaba una pose sorprendentemente similar a la mujer en el interior de la esfera traslúcida, e incluso se dejaba abrazar por una extraña pareja: las dos escenas parecían interconectadas, si no eran la misma, en distintos instantes de tiempo. De hecho la línea recta que unía los pechos de ambas mujeres pasaba por puntos sorprendentes: salía del panel derecho, de la rana sobre el pecho de la mujer; cruzaba el dado gigante, sobre la cabeza de la otra mujer; y tras atravesar el panel central, y los genitales del hombre cabeza abajo, llegaba hasta la coronilla de Dios Hijo, en el panel izquierdo. Descubrí una multitud de relaciones basadas en líneas rectas imaginarias, como las dos líneas horizontales que pasaban por la rana y por el dado gigante, rana y dado que marcaban a las dos mujeres desnudas en primer plano, que bien pudieran ser la misma, líneas que llegaban cada cual hasta los ojos de su alma gemela. Del bajo trono caía una especie de acuosa esfera deformada, una gigantesca gota azul, a todas luces procedente del esfínter o ano del enorme

pájaro sentado en el trono: la gota, como la esfera traslúcida en la flor, también contenía a dos personas, si bien parcialmente. Todo parecía sugerir que la escena en la gigantesca flor, en el panel central, y la escena en torno al pozo negro del panel derecho formaban parte de un mismo relato. Las escenas del tríptico sugerían múltiples relatos, complejos, interconectados, relacionados con el fin de apuntar castigos a placeres, o de aportar claves conducentes a otras interpretaciones. Nada más sencillo y sutil que una línea recta para relacionar los paneles entre sí e interconectar sus contenidos. Había muchos ejemplos en el tríptico, algunos evidentes a primera vista, por su tamaño, como el de las dos explícitas y gigantescas orejas, en el panel derecho, situadas en la misma línea horizontal que las no tan explícitas pero sí más gigantescas orejas de la cabeza (1), en panel central: las unas confirmaban la existencia de las otras, gracias a esta simple relación. Con estos precedentes, tampoco parecía casual que la diagonal principal de cada uno de estos dos paneles pasara por estas orejas. Todas las concordancias parecían un mar de claves destinadas a facilitar la comprensión de la obra. Y encontré más relaciones geométricas. Las hallé incluso en las dos ballestas del panel derecho, el del Apocalipsis: el eje principal de la ballesta de la derecha apuntaba a la mano