
desaparecerían llegado el momento, devolviéndole la libertad, serían cadenas montañosas, de hielo, derretidas por el mal que alumbra el mundo. Hacia allí, hacia los polos, se encaminarán las naciones cuando Satanás, las convoque para librar la última gran guerra, la gran batalla final contra Dios, a decir de lo que pintó el Bosco. Según el texto, Dios vence esa batalla y lanza al diablo al lago de fuego y azufre, donde ya arden la bestia salida del mar y el falso profeta .o bestia salida de la tierra., y donde serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. El Bosco también incluyó grandes ejércitos en la parte alta del panel, donde la estética de la destrucción, del fuego y del humo constituía uno de los mayores atractivos visuales. Llegaba entonces el momento del Juicio Final. «11Y vi un gran trono resplandeciente, y al que se sentaba sobre él, de cuyo rostro huyo la tierra y el cielo, que desaparecieron de todo lugar. 12Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante el trono. Y los libros fueron abiertos. Y otro libro fue abierto, que es el de la vida. Y juzgados fueron los muertos, por lo que escrito estaba en los libros, según las obras suyas. 13Y dio el mar los muertos que en él estaban. Y la muerte y el infierno dieron los muertos que en ellos estaban. Y juzgado fue cada cual según las obras suyas. 14Y el infierno y la muerte arrojados fueron en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 15Y

quien no fue hallado escrito en el libro de la vida, arrojado fue en el lago de fuego». En el panel derecho de El jardín de las delicias había un trono resplandeciente, y un ser sentado sobre el trono; y también había muertos, pues todos habían muerto para llegar hasta allí; y también había un libro abierto, y otros libros; y la gente recibía su castigo, según sus obras; y el mar helado daba a sus muertos; y la Muerte y el Infierno daban a los suyos; y había lagos de fuego y pozos abismales repletos de pecadores. Para poder incluir en un mismo panel escenas dispares, fundiéndolas en una única representación coherente, Roger van der Weyden tuvo que ser flexible al pintar los personajes y diseñar la composición de El Descendimiento; y también lo tuvo que ser Picasso, en el Guernica. Al igual que ellos, el Bosco también se propuso y logró su particular y ambicioso reto: plasmar el Apocalipsis en pintura, pero no al estilo realista de Durero, que necesitó de quince obras, sino apelando a la fantasía más onírica, y a una sola obra, el panel derecho de El jardín de las delicias. CAPÍTULO XXI Incluso la acción de cerrar el tríptico encerraba un sentido, el de la vista, y tenía su sentido, el de la creación del nuevo mundo, es decir, el instante siguiente a la destrucción del mundo primero,