
ruedas de molino; y una multitud se abría paso en el cielo abierto, dirigida por el jinete en su caballo, espada en alto. CAPÍTULO XX «1Y vi a un ángel descender del cielo con la llave del abismo y una gran cadena en su mano», decía Juan en el capítulo veinte 1690. «2Y [el ángel] apresó al dragón, serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años. 3Y lo arrojó al pozo 1691 del abismo y allí lo encerró, y puso un sello sobre él para que no sedujera más a las gentes hasta que se consumieran mil años, después de los cuales necesario es que sea desatado durante un módico tiempo». Contemplé la enorme llave en el panel derecho de El jardín de las delicias: la misma llave que antes parecía serlo del cielo, a la vera de San Pedro, ahora parecía serlo del infierno. Una vez más sentí como si el Bosco estuviera asignando una identidad y su contraria a un mismo objeto para conseguir a través esta bipolaridad significativa .e incluso multipolaridad. enriquecer la interpretación, con el fin de contar toda la historia desde todos los puntos de vista. 1690 Apocalipsis 20 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 1691 Génesis 29 vatican:[español latín] latinvulgate biblos

Durero plasmaba esta escena en la mitad inferior de su último grabado 1692. El ángel y el dragón aparecían en la esquina derecha, en primer plano. El ángel, de pie junto a una pequeña loma, portaba la enorme llave del abismo en la mano derecha y con la siniestra agarraba un extremo de la cadena. Justo a su lado se abría una especie de alcantarilla, el pozo del abismo. El dragón, encadenado por el cuello y por las manos, ocultas tras su espalda, era obligado por el ángel a entrar en el angosto y llameante pozo, o quizá a salir, pues de los dos momentos hablaba el texto. La lengua del demonio, una lengua de fuego, afilada como la punta de una espada de sufrimientos insufribles, de los que consumen cuerpo y alma, contrastaba con la tizona Lengua de Dios .en el segundo grabado de la serie 1693., forjada de Palabra, de hoja que se clava en el corazón del ser humano y lo traspasa, no para matarle, ni para herirle, sino para darle nueva vida, plena de amor y de esperanza. Como esta última espada, de igual diseño, era la espada que la rata humana 1692 Der Engel mit dem Schlüssel zum Abgrund de Apocalipsis cum figuris (1498), de Albrecht Dürer, Kunsthalle zu Kiel (A.B. 1174), Kiel. kunsthalle-kiel museen-sh musenor google:traductor 1693 Johannes erblickt die sieben Leuchter de Apocalipsis cum figuris (1498), de Albrecht Dürer, Kunsthalle zu Kiel (A.B. 1163), Kiel. kunsthalle-kiel museen-sh musenor google:traductor