
derecho de El jardín de las delicias, en el cráneo de caballo y la figura hueca, salpicada de sangre y con sus pies aplastando a las gentes en las bodegas, y con los dos cuchillos, uno de ellos bajo la lengua, todo de tamaño gigantesco y en el centro del panel. El Bosco parecía trasladar el texto del Apocalipsis al mundo de los sueños, más bien universo de las pesadillas: personajes de formas fantásticas interactuaban con personajes reales en mitad de una composición onírica, realidad hecha ficción, ficción hecha realidad. En la parte final del capítulo, un ángel llamaba a las aves, congregándolas a la cena de Dios, para que comieran la carne de los reyes, y de los tribunos, y de los poderosos, y de los caballos, y de sus jinetes, y de los libres, y de los siervos, y de los pequeños, y de los grandes. Y allí, en la parte inferior del panel derecho, sentado sobre su trono, el descomunal pájaro devoraba a los hombres. Y Juan vio a la bestia y a los reyes de la tierra con sus ejércitos, congregados para hacer la guerra a aquel que está sentado en su caballo [el «llamado Fiel y Verdadero»] y a su ejército. «20Y la bestia [salida del mar] fue apresada, y con ella el falso profeta que hizo las señales ante ella, con las que sedujo a los que recibieron el símbolo de la bestia y adoraron su imagen 1679; y ambos fueron arrojados vivos a un lago de fuego ardiendo en 1679 youtube rtve wiki

azufre. 21Y el resto fueron muertos por la espada que salía de la boca de quien estaba sentado en su caballo. Y todas las aves se saturaron de la carne de ellos». Así finalizaba el capítulo veinte. Y allí, en el panel, estaba el falso profeta, con sus ojos alineados en vertical con los del infernal e inmenso pájaro. Hasta el pozo negro y otros de apariencia volcánica pedían a gritos ser relacionados con el lago de fuego ardiendo en azufre, al que se arrojaba a los condenados. Al releer en el texto el versículo referente al jinete «llamado Fiel y Verdadero, que con justicia juzga y pelea», me vinieron a la mente las peleas de gallos, no sé muy bien por qué razón, quizá mi inconsciente estuviera aún dándole vueltas a la forma de gallo que tenía la bestia en el grabado de Durero. Lo cierto es que la idea de que la figura hueca simbolizaba un gallo 1680 tampoco me resultó extraña, por menos que viniera a cuento. Veía la forma característica de las patas, diferenciadas a partir de la rodilla, con sus espolones en la parte posterior, y con el cuerpo en forma de huevo roto, forma que no podía ser más apropiada para un ser que nacía de él 1681. Llegué incluso a imaginarme que la gaita rosa era su cresta. Curiosamente, los primeros animales que se podían contemplar en la parte inferior del 1680 google 1681 google