
piquetes, para con ellos ajusticiar al mundo en el día de la Juerga General, día de apocalíptica matanza 1640. Menuda bestia, el sindicalismo; con cuántas muertes carga a sus espaldas 1641. Los gigantescos ojos en las nubes, reflejo amplificado de la tristeza de Dios, cerraban sus párpados y lloraban a chorros .cabezas (19)., pensando en ese día, soñando la pesadilla del juicio final. Así lloraba la cabeza (1), en el panel central de El jardín de las delicias. Los políticos sobreviven a base de untar a todo aquel que amenaza con destronarlos. Y no son tontos: los untan con dinero de los demás, con dinero público. Untan a sus votantes, cuando amenazan con cambiar su voto; untan a sus decenas de miles de consejeros, nombrados a dedo, a saber con qué fin; untan a sus empresarios, por lo de las comisiones; untan hasta a los sindicatos, por miedo a sus infernales movilizaciones… Y de tanto untar a tantos, y a ellos mismos los primeros, dejarán a España tente mientras cobro, sin un duro, en los huesos, más muerta que viva 1642. Y no cesarán hasta que el cielo se les venga encima, el país se derrumbe y los aplaste. 1640 wiki 1641 wiki:[1 2] 1642 google:[1 2 3 4] elpais elmundo

CAPÍTULO XV En el capítulo quince 1643 se introducían las siete últimas plagas, que venían a consumar la ira de Dios. En los versículos dos y tres se hablaba de un mar de vidrio mezclado con fuego, y de arpas y de cánticos que bien podrían verse simbolizadas en el lago helado, en el fuego, en el arpa y en el libro de partituras del panel derecho de El jardín de las delicias. En el versículo cinco se abría en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio .el Arca de la Alianza, custodiada en el sanctasanctórum 1644.; y de él salían, en el versículo seis, siete ángeles con las siete plagas. En el versículo siete, uno de los cuatro animales entregaba a cada ángel una copa de oro colmada de la ira de Dios. Y de oro parecía la copa que portaba en la mano el caballero armado devorado por los perros, sobre la gigantesca lengua, en el panel derecho. Y el templo fue lleno de humo, por la majestad de Dios. Y nadie podía entrar en el templo hasta que fueran consumadas las siete plagas de los siete ángeles. Durero no parecía mencionar de forma explícita este capítulo en sus grabados. 1643 Apocalipsis 15 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 1644 wiki:[1 2]