
rey, el ángel del abismo, también llamado Abadón 1616, en hebreo, y Apolión, en griego, y ángel Exterminador, en latín, gigantesco pájaro en su trono, en el infierno de El jardín de las delicias. Observé la forma de los ángeles en los grabados de Durero: su forma era la convencional, la de un humano con alas de pájaro. El Bosco, que huyó de los convencionalismos, convertía al humano en pájaro y a las alas del pájaro en brazos humanos: menudo pájaro, el de recursos humanos. Allí estaba el rey, sobre su trono, en su Private Water Closet. Allí estaba el ángel del abismo 1617, del pozo sin fondo, coronado por un oscuro y metálico caldero esférico de tres pequeñas patas, con el asa haciendo de correa bajo el cuello, para que no se le fuera la olla. El ángel del abismo, el demonio, el Infierno… todos parecían personajes similares, si no el mismo, de ahí que tuviera su sentido representarlos en una misma figura. El gigantesco y antropomorfo pájaro sentado en su trono se zampaba a un hombre de cuyo explosivo ano salían aves y humos, quizá símbolo del humo y las langostas que según el texto emergieron del pozo del abismo. 1616 wiki 1617 jw biblegateway biblez wiki google:traductor Toda esta escena, asociada a la quinta trompeta .anunciadora de esta primera calamidad, primer ¡ay! de los tres que pronunció el águila.,

invitaba a que no hubiera nadie muerto en el panel. Hasta los hombres que tenían cuchillos clavados, o espadas que les atravesaban el cuerpo, o que les cortaban la cabeza, parecían estar vivos. Hasta los hombres devorados, e incluso los defecados por las bestias, parecían estar vivos. Y era cierto que lo estaban, y muy vivos, sufriendo torturas infernales. Y todo porque la Muerte les rehuía: «Buscarán los hombres la muerte y no la hallarán 1618. Y desearán morir; pero la muerte huirá de ellos», decía el versículo seis. La solitaria Muerte, encarnada en la pálida figura hueca, gigantesco trovador, musical cuenta cuentos, indiferente a las atrocidades que ocurrían a su alrededor, giraba su cabeza hacia su derecha para mirar de frente al espectador. 1618 rae:[22 23] wiki:[1 2] google Durero apenas referenciaba la escena asociada a la quinta trompeta, incluida en el mismo grabado dedicado a las cuatro primeras: la únicas menciones eran la estrella que caía sobre el pozo del abismo y una especie de pequeños insectos, las langostas, que caían desde el humo de los cielos, a la derecha del grabado. El Bosco, sin embargo, hacía del espíritu de esta escena uno de los principales leitmotiv del panel derecho: «Buscarán los hombres la muerte y no la hallarán. Y desearán morir; pero la muerte huirá de ellos».